Ojalá…

Siendo tan fácil lo más fácil sería explicarte que, precisamente, en un mundo gris donde nos empeñamos en hacer todo tan difícil, lo más difícil es conocer a alguien como tú. Y que, cuando buscamos como adictos motivos para darnos de cabezazos contra la pared, el mejor motivo para abrirnos la cabeza sería no poder conocerte a todo color, porque ya sólo el hablar contigo puede resultar adictivo.

Ojalá lo fuera… Tan fácil.