Sonrisas de colores

Podría decir que cuando abrí el sobre casi se oía el mar, que casi se saboreaba la sal, que casi te acariciaba el viento; pero lo que se sentía sin ninguna duda era un abrazo cruzando kilómetros de agua y tierra para llegar en el mejor momento, en el más necesario, en el único, para conseguir dibujarme una sonrisa.

Una sonrisa en la cara que compite ahora con otra formada por banderines donde todos los colores, en vez de enfrentarnos, nos hermanan.

Unos colores que se han sumado por sorpresa a la familia de momentos que me saludan a diario igual que, por sorpresa, ella se sumó a la familia aquel día que, mientras esperaba que comenzara Carne Cruda, se sentó a mi lado mientras respondía a mi asombro “me han dicho que me haga tu amiga”.

Una familia (no son los únicos que saben de lo que hablo) unida por manías. La de un programa de radio que no quiere callar y la de quienes queremos escucharlo todo para que nadie piense por nosotros.

Muchísimas gracias familia.